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Tirada de Tarot: Las Intrigas de Palacio

  • Foto del escritor: Silván Álamo
    Silván Álamo
  • 12 abr
  • 3 min de lectura

Las sombras de la corte: cuando el Tarot incomoda

Algunas tiradas sirven para tener claridad, para acompañarte, para abrir caminos o entender procesos. Y luego están las que simplemente te ponen delante el espejo… guste o no.

Esta es una de esas.

Una reina frente al espejo de su tocador mientras la criada airea las sábanas de su cama.

Vamos a trabajar con las figuras de la corte, pero no desde su lado luminoso, sino desde lo

que podríamos llamar sus “sombras”: irresponsabilidad, impaciencia, resquemor y soberbia.


Porque a veces viene bien airear los trapos sucios.


Cómo se prepara la tirada de Tarot

Separamos la baraja en cuatro grupos:

  • todas las Sotas

  • todos los Caballeros

  • todas las Reinas

  • todos los Reyes


Tenemos así cuatro pequeños montones.

Barajamos cada grupo por separado y colocamos una carta de cada uno boca abajo, formando una columna vertical:

  • arriba del todo → Sota

  • debajo → Caballero

  • después → Reina

  • abajo del todo → Rey


Cómo se despliega

Toma el resto del mazo (sin figuras de la corte) y barájalo.

Vamos trabajando de arriba hacia abajo, una figura cada vez.


Una tirada de tarot de 3x4, con cartas de la corte en medio.

1. La Sota — la irresponsabilidad

Colocamos una carta boca arriba a la izquierda y otra a la derecha de la Sota.

Después, giramos la sota.

Según hacia dónde mire, esa es la carta que señala en qué estamos siendo irresponsables ahora mismo. La otra carta muestra cómo se percibe eso desde fuera. Ahí empiezan las intrigas de palacio.


2. El Caballero — la impaciencia

Repetimos: una carta a la izquierda y otra a la derecha, ambas boca arriba.

Giramos el Caballero.

La dirección en la que mire nos indica qué nos está generando impaciencia. La otra carta refleja cómo se percibe esa prisa.


3. La Reina — el resquemor

De nuevo, izquierda y derecha.

Al girar la Reina vemos qué es eso que no estamos sabiendo soltar, lo que se ha quedado dentro, lo que sigue ahí aunque ya haya pasado.

La carta a la que no mira habla de cómo se percibe ese resquemor.


4. El Rey — la soberbia

Último nivel.

Colocamos las dos cartas laterales y giramos al Rey.

Su mirada señala en qué área de la vida nos colocamos por encima, dónde creemos que ya lo sabemos o no estamos abiertas a revisarnos.

La otra carta es ese cuchicheo de palacio: lo que se diría de nosotras respecto a esa soberbia.


Un detalle importante

Hay una única excepción: si usas la baraja Rider-Waite-Smith y aparece el Rey de Espadas, su mirada es frontal, te mira a ti.

En ese caso te toca elegir a ti dónde está esa soberbia.

Lo mismo ocurre con cualquier figura de la corte que mire de frente en otras barajas.


Para qué sirve esta tirada

No es una tirada para echarnos flores ni para sentirnos bien al instante. Es una tirada para ser honestas, para buscarnos las cosquillas y observarnos… también desde fuera.

Para ver dónde no nos estamos haciendo cargo, qué estamos forzando con prisa, qué seguimos arrastrando por dentro, y en qué punto nos hemos pasado de rosca.


Un sobre antiguo con un sello de cera y la inscripción: Querida Mismísima Yo

Y recuerda: las intrigas de palacio no vienen de fuera.

Son nuestra propia voz.

Las cartas no reflejan la opinión de otros. Quienes nos juzgamos somos nosotras.

Ahora lo interesante es qué hacemos con eso.


Detrás de la incomodidad de esta tirada de Tarot… hay todo un palacio por habitar.

¿Te atreves a desvelar tus intrigas de palacio en los comentarios? 👁️‍🗨️✨

 
 
 

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