Navegar los Ciclos de la Vida
- Silván Álamo
- 2 dic 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 19 dic 2025

Cuando la vida se mueve como el mar
El Mareo del Barco: Una Lección Natural Sobre la Inestabilidad
Si alguna vez has viajado en barco, sabrás que el mareo aparece cuando el cuerpo recibe señales que no encajan entre sí. El oído interno siente movimiento, mientras los ojos, si están fijos en un punto estable dentro del barco, no lo registran.
Esa discordancia crea inestabilidad: confusión, náuseas, desorientación. No ocurre porque estemos “mal”, sino porque nuestros sentidos no están alineados. El cuerpo y la mente no hablan el mismo idioma durante unos minutos.

Cuando la Vida Hace Oleaje y No Queremos Mirarlo
La vida diaria funciona igual que el mar: está en movimiento continuo, aunque intentemos convencernos de que no. El entorno cambia, nuestras relaciones se transforman, nuestras emociones fluctúan y nuestras necesidades evolucionan. En definitiva, los ciclos de la vida se suceden sin pausa.
Por ejemplo:
Imagina que llevas semanas sintiéndote inquieta, como si algo no encajara, pero continúas tu rutina sin cuestionar nada: trabajo, tareas, compromisos. Tu oído interno (tus emociones y tu intuición) ya te dice “hay movimiento”, pero tu ojo externo (tu mente y tu sentido práctico) insiste en que todo sigue igual. Ese desajuste genera cansancio, irritabilidad o tristeza sin un motivo claro.
Es simplemente la vida diciéndote: “Hay un ciclo en marcha. Míratelo.”
La Discordancia Entre Lo Que Sentimos y Lo Que Mostramos
Muchas veces mostramos una estabilidad que no coincide con lo que ocurre dentro. Intentamos que nuestra vida siga igual cuando, en realidad, está cambiando.
Y cuando lo interno y lo externo se contradicen, aparece el “mareo vital”: esa disonancia que nace cuando no reconocemos nuestros propios cambios.
El Tarot Evolutivo: Un Puente Entre Sentidos Internos y Externos

En la Escuela de Tarot Evolutivo Arte Mayor usamos el Tarot de forma pedagógica, creativa y filosófica. No buscamos predecir el futuro, sino comprender los ciclos que ya se están moviendo dentro de nosotras y en nuestra vida.
El Tarot es un traductor simbólico: pone forma, palabra e imagen a aquello que sentimos pero no sabemos nombrar. Es el puente que alinea lo que percibimos por dentro con lo que vemos fuera.
Por ejemplo:
Una alumna llega a clase diciendo que se siente bloqueada en su trabajo. Durante un ejercicio creativo aparece El Colgado, que habla de observar, esperar y ver desde otra perspectiva. De pronto comprende que no está paralizada: está reorganizándose internamente. Ese entendimiento alinea sus sentidos y reduce su malestar.
El Tarot no cambia tu realidad, pero sí cambia cómo la lees, y eso lo transforma todo.
Aceptar el Movimiento: El Verdadero Antídoto Contra el Mareo Vital

Así como en el mar nos recomiendan mirar al horizonte para aliviar el mareo, en la vida necesitamos encontrar un punto de referencia que nos ayude a integrar los movimientos internos y externos.
Ese horizonte puede ser:
la autoescucha,
la creatividad,
la filosofía,
una lectura evolutiva,
o cualquier práctica que permita unir tus dos verdades: la interna y la externa.
Aceptar que estás en un ciclo —que te estás moviendo— alivia el malestar y devuelve el equilibrio.
No se trata de detener las olas, sino de aprender a navegar con ellas.
Vivir Conscientemente los Ciclos de la Vida
La vida no se detiene; somos nosotras quienes a veces intentamos que lo haga. Cuando dejamos de resistirnos al movimiento, nos fundimos con él y nos equilibramos.
El Tarot Evolutivo es una guía clara para reconocer dónde estás, qué estás sintiendo y hacia qué fase de tu ciclo te diriges. Cuando lo interno y lo externo se escuchan mutuamente, recuperas tu centro… y el viaje se vuelve no solo llevadero, sino profundamente revelador.

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