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Las flores del Tarot Rider Waite Smith: el lenguaje botánico de Pamela

En 1909, Pamela Colman Smith ilustró el Tarot Rider-Waite-Smith (al que desde ahora referiré como RWS) con una precisión que hoy tendemos a pasar por alto. Cada flor fue una elección totalmente intencionada. Smith y Waite manejaban el arte de la floriografía victoriana, ahora ya olvidado. Era un código por el que la Europa del siglo XIX se comunicaba a través de las plantas. Y no solo eso, sus elecciones florales también aludían al simbolismo alquímico heredado de siglos anteriores. Cuando entiendes eso, las flores del Tarot RWS dejan de ser una simple decoración.


Un jardín inglés con una casita de campo y una mesa central con un florero lleno de flores.

El jardín del Tarot y su lenguaje botánico

Pamela Colman Smith no inventó en sí el lenguaje de las flores, simplemente aprendió a través de la herencia cultural. En la Grecia clásica cada planta pertenecía a una divinidad. En el Renacimiento, la alquimia usaba las plantas correspondencias de procesos muy precisos. Cuando Smith creó su Jardín del Tarot estaba realmente citando siglos y siglos de cultura y simbología floral, tanto en los Arcanos Mayores como en los cuatro jardines que corresponden a cada palo de los Arcanos Menores.


Una carta de Tarot donde aparecen dos rosas entrelazadas, una blanca y otra roja.

La rosa: amor, secreto y transformación

En la mitología griega la rosa nació de la sangre de Adonis y las lágrimas de Afrodita. Desde el comienzo ya contuvo en su interior el amor y la pérdida. Los romanos usaban una expresión, sub rosa, que significaba bajo la rosa. Todo lo que se decía en una reunión donde había una rosa presente se convertía en secreto.

En la alquimia, la rosa roja y la blanca representan dos fuerzas opuestas que piden ser integradas: lo activo y lo pasivo, el cambio y el sostén. Eran parte del proceso alquímico que quedó documentado en textos de tanto renombre como el Rosarium Philosophorum del siglo XV. Mis alumnas ya habrán detectado aquí la similitud con el sistema oriental del Yin y el Yang, y sus fuerzas complementarias.

Por otro lado, la rosa blanca del estandarte de La Muerte es además el símbolo central de la orden Rosacruz, a la que Waite pertenecía, y que representa aquello que sobrevive a cualquier proceso de transformación, la esencia.



El lirio blanco: claridad como punto de partida

El lirio blanco aparece en muchos lugares del mazo, desde en el jardín del Mago hasta en el Seis de Copas o el Dos de Bastos. En la floriografía victoriana, el lirio significaba pureza y virtud, y su significado estaba tan establecido en la sociedad que no requería de explicación alguna. En la alquimia está vinculado al albedo, la fase blanca del proceso alquímico. Esta fase era el comienzo necesario por el que se debía para antes de entrar a la verdadera transformación. Simboliza el momento en el que nos reconocemos en los demás y en nuestro entorno, antes de proceder a comprendernos a nosotras mismas en profundidad.


Una carta de tarot donde aparece un lirio blanco rozando con el tallo un estanque y creando ondas.


Una carta del tarot de una flor de iris al margen de un estanque y un arcoíris cruza la imagen.

El iris: la flor del umbral

El iris lleva el nombre de la diosa griega del arcoíris, mensajera entre el mundo de los dioses y el de los mortales. Es la flor del tránsito.

En el Tarot Rider-Waite-Smith aparece en La Templanza, creciendo junto al agua, en la carta que habla precisamente de integración y de paso entre estados.

No es casualidad que esta flor crezca en los márgenes, justo donde el agua se encuentra con la tierra firme. No pertenece del todo a ninguno de los dos mundos. En la florografía victoriana el iris representaba la fe y la sabiduría, pero también un tipo específico de valor: el que se necesita para atravesar una circunstancia convulsa con dignidad, una suerte de valentía apacible. Y hay algo más, la palabra iris significa "arcoíris" en griego, porque esta flor se puede encontrar en tantos colores diferentes que los griegos vieron en ella el espectro completo de la luz.




El girasol: saber hacia dónde mirar

El girasol llegó a Europa desde América en el siglo XVI. Los brotes jóvenes pueden una particularidad innata , y es que siguen el movimiento del sol durante el día. Sin embargo, cuando la planta madura, ese movimiento cesa y las flores quedan orientadas permanentemente hacia el este. El girasol joven busca la luz. El maduro ya sabe dónde está. En la mitología griega, Clitia se enamoró del Sol (el titán Helios) con tal obsesión que terminó convertida en girasol. Una muestra de la importancia de orientarnos hacia aquello que nos importa, pero sin olvidarnos de nosotras mismas.


Una carta del tarot de un girasol que mira hacia el este mientras el sol le bala con su luz.


Una carta de tarot de una flor de loto en un estanque, también se ven sus raíces sumergidas.

El loto: nacer del barro

El loto aparece en el As de Copas, la carta que abre el palo de las emociones. Crece hundido en el barro, en la oscuridad del fondo, y sube a la superficie completamente limpio. Esta flor inspiró a culturas muy distintas, como el Antiguo Egipto, el hinduismo y el budismo, que llegaron de forma independiente a la conclusión de que el viaje que realiza desde las profundidades hasta la superficie es una metáfora del proceso de iluminación del alma. Las emociones viven un proceso similar. No vienen de la superficie, sino de abajo, del inconsciente, y cuando consiguen salir y florecer, conecta lo externo con lo interno, y viceversa. Cuerpo y alma; consciente e inconsciente; arriba y abajo; luz y oscuridad.




El mensaje oculto de las Flores del Tarot

Cinco flores de la mano de cinco ideas que llevan siglos acompañando a los seres humanos. La rosa nos recuerda que el crecimiento no es un punto de llegada sino una tensión que hay que sostener. El lirio blanco nos habla de que reconocerse en el proceso de otra persona es una forma de limpieza interior. El iris nos dice que los momentos de tránsito tienen su propia dignidad. El girasol nos pregunta hacia dónde estamos mirando, y si eso que miramos merece realmente nuestra orientación. Y el loto nos recuerda que las cosas más verdaderas no vienen de la superficie: vienen del fondo, del barro, y cuando consiguen salir nos dan la oportunidad de comprender.


Un ramo de distintas flores sobre una mesa de cristal.

La próxima vez que encuentres una de estas flores, no solo en el Tarot Rider-Waite-Smith, también en un jardín, florero o maceta, recuerda el significado que encierran.


No es casualidad que en la Escuela Arte Mayor llamemos al Curso de Arcanos Menores "El Jardín del Tarot". Mantente atenta para no quedarte sin tú plaza cuando volvamos a abrir fechas.


 
 
 

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